lunes, 12 de enero de 2009

Vicente Huidobro: Que la rosa florezca...

En la cima de una colina poco frecuentada que domina la ciudad de Cartagena, en la costa de Chile, se encuentra la tumba de uno de los autores fundamentales de la poesía del siglo veinte en lengua española: Vicente Huidobro (1893-1948).

Huidobro fue un poeta de acción, de vivencia, de movimiento. Al embelezo un tanto autocomplaciente, un tanto conservador y un tanto escapista del modernismo, él es de los primeros en contraponer los principios de las vanguardias artísticas del primer tercio de siglo, y en aplicarlos a la poesía en nuestro idioma.

Tal vez hubiera podido ser un poeta francés, por su prolongada estancia en París y su amistad estrecha con los pintores, músicos y escritores que marcaron la vanguardia de las vanguardias del arte del siglo veinte.

Pero el poeta chileno, que efectivamente escribió mucho en francés (por ejemplo esos poemas manuscritos en los que la línea escrita dibuja al mismo tiempo una forma que representa al tema, como un molino si el poema habla de un molino, etc.), encontró en las avant-gardes parisinas el alimento para su proyecto literario, el cual se puede entrever ya en este poema, "Arte poética", publicado en El espejo de agua en 1916, antes de embarcarse por primera vez rumbo a Europa.

Experimentación, renovación, ruptura: creacionismo.
Tal era el nombre con el que se pretendía nombrar esa actitud hacia la poesía, que también era una actitud apasionada, efervescente ante la vida.

Hay una especie de discreta alabanza hacia lo nuevo, hacia lo que está por inventarse, con ese optimismo abierto a utopías propio de los años de entreguerras: deleite por lo moderno, por lo recién innovado, por lo inédito. Así, el célebre poema Altazor, del que ya existían esbozos antes de 1920, alude a un viaje en paracaídas.
¡En paracaídas!
(toma en cuenta que en esa época los aviones eran un invento muy reciente...)

Lo que Huidobro nos revela én "Arte poética" es un principio que debería ser el rector, no sólo para la poesía y los poetas, sino para todo arte y todo artista: no hay que cantar la rosa, sino hacerla florecer en el arte.

En la colina de Cartagena, Chile, en un mausoleo que requiere mantenimiento y que se sostiene gracias al ocasional cuidado de peregrinos devotos de la poesía, se encuentra la tumba del poeta Vicente Huidobro. El epitafio reza:

Abrid la tumba / Al fondo de esta tumba se ve el mar.


[Gonzalo Vélez]


Arte poética
autor: Vicente Huidobro

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El Poeta es un pequeño Dios.


¿ Te gustó ? ¡ Ven y acércate amablemente a la poesía !


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1 comentario:

carmen dijo...

Hermosa y emotiva reseña, culminando maravillosamente con Arte poética. Gracias por compartir.