sábado, 1 de septiembre de 2012

Empedrecer

 
Jamás pensé que me costara tanto abandonar el estado piedra.



            Volver ha sido toda una labor de caracol titán.

            Empedrecer es un proceso delirante de tan lento, de tan lapidario. O bien instantáneo, como con Medusa, pero no ha sido el caso aquí. Fue más bien como un descuido. Como voltear a ver el reloj y mirar que ya pasaron otros cinco años, otros veinticinco años.

            Verás: iba yo tan campante por, tan decidido a, tan altivo y orgulloso en pos de retomar como si tuviera todavía los veinticinco años que sigo teniendo aunque no en mi cuerpo. Verás: iba yo tan uyuyuy y tan chiraspelas, tan yuháirasa y tan búmba-lasa-búmba-lasa-búmba-lasa-bum…

            Mas de pronto la palabra imprevisto con todas sus letras de granito.

            Vaya, vaya.

            Verás: iba yo con mi testa tan dura rompiendo tantas paredes, iba tan similar al martillo de plata de Max, tan cabeza de cascanueces; iba, pues, a contracorriente como siempre, iba salmón a destiempo…

            (¡Ajem, ajem!) [ruido de palabras desperezándose]

            Lo que quiero decir es:

            Ya tenía yo este espacio dispuesto al que llamé: 1Poeta&1Poema.

            Ya te había seducido, ya te había convencido, ya te había reunido, ya estabas tú aquí, y todo parecía funcionar medianamente. Y de pronto el ido fui yo. Así nomás y sin avisar: como quien un día salió a la tienda de la esquina y no regresó en lustros.

            Te ofrezco una sincera, profunda disculpa, lector mío, lectora mía.

            He sido irresponsable todo este tiempo. Lo lamento. [azote, azote]

            Debería prometer justo aquí que todo esto cambiará, que no sucederá otra vez.

            Pero el meollo es precisamente que me cansé de ser el joven que promete. Ya no soy joven (eso cambió sin remedio), y como nunca cumplí en vez de prometer prefiero escribir para ti hoy este escrito, e igual que un fumador remiso hacer votos de voluntad para volverme a reunir contigo en nuestra próxima cita (que pretendo sea cada día primero).

            Preferiría que esta ausencia que ahora termina, que ahora termino, se viera similar a la de aquel vizconde, o mitad de vizconde, que se demoró en volver a su casa por andar saludando en el camino a las florecitas, y a los pajaritos, y a las ardillitas…

            Algo así.

            Regresos heroicos: el de Frodo Baggins, el de Muad’Dib Paul Atreides. El de Hunahpú e Ixbalanqué, incluso.

            ¿Éste? Un simple regreso con el rabo entre las patas de alguien dispuesto a volver a hacer lo que tiene que hacer. [azote, azote]

            Lo que en realidad creo tal vez te parezca estúpido o infantil o expresión de una soberbia chiquita o no tanto o narcisismo puro:

            Lo que en realidad creo es que el candidato horrible que ganó y será presidente de México justo lo será porque todos estos años me la he pasado divagando, en lugar de ponerme a escribir.

            Tal cual. Sic.

            Quiero decir que me hubiera gustado tomarme mi oficio más en serio. Mi amor por las palabras más en serio. Mi respeto por ti, lector, lectora, más en serio.

            Y creo que de haberlo hecho hubiera contribuido a que mi país generare una gama de candidotes por lo menos decorosa, una estulticia generalizada menor. Pero no. Lo lamento.

            Me pregunto ahora cómo fue que hice 1Poeta&1Poema. Me parece recordar que yo quería atinarles a unos cinco platos de un solo disparo, al tiempo que seguía comprometido en otras tantas varias cosas y distintas y a la vez, y mientras tanto tratando de poner la cabeza en la novela que continúa inconclusa, mmm.

            En fin que con ímpetu ariano, mi signo, y no muy distinto de un volcán que eructa, comencé.

            Y así pasé de escribir tres artículos al día, a tres a la semana, a tres al mes, a tres al año, a uno cada tres años…

            Y desde entonces el mundo ha cambiado tanto…

            ¿Qué fue lo que ocurrió?

            Respuesta: empedrecer.

            No lo tomes por favor como justificación irreverente, pero acaso la muerte de mi padre haya tenido que ver en este empedrecimiento. Luego siguió un año de luto. Luego la conciencia cabal de que no quiero convertirme en piedra:

            ¡Estoy vivo! ¡Estoy vivo!

            (lo digo, no lo grito, para no ofender, o quizás para yo mismo convencerme)

            ¿Qué sigue ahora en este espacio? La verdad es que no lo sé. Pero justo estoy bordeando el número de palabras para no abrumarte, y tengo un mes para pensarlo y ojalá dejarte pensando.

            El mejor de los casos será volverme a encontrar aquí contigo.

                                                                                                                      Gonzalo Vélez




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3 comentarios:

Tabiyat dijo...

¡Qué bueno que estás de regreso!Me dió mucho gusto leerte nuevamente.Aquí te esperaremos cada mes y a vivir!!
te mando un fuerte abrazo y un beso desde Madrid

aireazul dijo...

Si estás empedreciendo , todavía estás vivo, me alegro...

Sandi dijo...

My humble Spanish struggled to read today's blog - but I understood enough to know that you bring good news....that Gonzalo has returned. Welcome back from all of us who missed your words and your heart.